COVID-19Historias de VidaRío NegroSaludSeguridadSociedadTodas las NoticiasValles Rionegrinos
La Cuarentena de los Bomberos Voluntarios de Choele Choel

El Cuartel donde 7 bomberos voluntarios decidieron autoaislarse en el cuartel desde mediados abril para no contagiar a sus familias. La historia de las sirenas que celebran cumpleaños.
Cuando en Choele Choel, Río Negro, las sirenas de los bomberos suenan, la gente aplaude: por gratitud o para acompañar el festejo. Desde que comenzó el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el país, el cuerpo de Bomberos Voluntarios de la ciudad debió apagar 5 incendios y festejar más de 60 cumpleaños. Infobae se comunicó con Tomás Schering, una suerte de vocero del grupo, la mañana del 5 de mayo. “Nos estamos yendo a cantar algunos ‘feliz cumpleaños’. ¿Tiene que ser ahora o puede ser cerca de las 13?”, preguntó con cordialidad.
En ese confinamiento, cuando las emergencias descansan, los bomberos acuden a celebrar cumpleaños a pedido de la comunidad. La entrevista finalmente se pospuso. Volvió después del mediodía: habían festejado el cumpleaños de 7 personas. Una madre hasta había confeccionado disfraces especiales para vestir a sus hijos y ambientar la escena. Los bomberos voluntarios usan el uniforme formal con el casco y el traje estructural, movilizan dos dotaciones, encienden las sirenas, activan las balizas, rodean al homenajeado, se distribuyen para respetar la distancia social, cantan el “feliz cumpleaños” sostenidos con un parlante, hacen ruido y se marchan hacia otra celebración.
Pero lo que hacen es, de forma tácita y conceptual, amenizar la espera, neutralizar la angustia e interrumpir la monotonía de una localidad detenida en el confinamiento. Hay una noción de nobleza y heroísmo en su acto, a primera luz mínimo o insignificante.
Una mujer anónima los convocó para que en algún minuto del lunes 20 de abril -en el primer cumplemes de la cuarentena nacional- fueron a sorprender a un hombre de 82 años que no tenía con quién celebrar su aniversario. Lo hicieron, lo filmaron y lo subieron a sus redes sociales.
Los vecinos, desde los balcones y las puertas de las casas, acompañaron la ceremonia. El hombre, luego de taparse la cara para que no lo vean llorar, dirá emocionado: “Pensé que hoy la iba a pasar solo, no quería estar solo”.
La publicación fue, sin pretenderlo, una invitación masiva. Al punto que la predisposición del cuartel colapsó. No bastó con la alternativa de saludos virtuales. La idea de llevar “un poco de alegría entre tantas pálidas” desbordó la capacidad del cuerpo de bomberos. Debieron establecer reglas básicas en su cuenta de Facebook, donde llovían los likes y los requerimientos: explicaron que una emergencia tiene la prioridad, que antes deben cumplir con actividades programadas y que no cuentan con fondos para hacer obsequios pero pueden ser quienes coordinen la entrega del regalo. El requisito: avisar con un día de anticipación sin intermediarios. La agenda reserva entre las 11 y las 13 horas un espacio destinado a la celebración de cumpleaños en tiempos de coronavirus.
Trabajaron con el grupo solidario local. “Entre todos nos ayudamos”, quienes se encargaban de entregar un presente o una torta para soplar la velita. Les cantaron a niños de un año, actuaron en cumpleaños de 15 sin salones y acudieron a los geriátricos a desearles felicidades a los abuelos. “Las cosas que vivimos fueron increíbles. Son instantes maravillosos e inolvidables. Más allá de la alegría de los chicos que tal vez sea una cosa lógica, haber ido a cantarle el cumpleaños a personas mayores fue algo único. Se sorprendían, nos agradecían el gesto y lloraban”, relató Tomás en diálogo con Infobae.
El compromiso de los bomberos voluntarios finalizará este lunes con los últimos dos festejos de cumpleaños. Se someterán, desde entonces, a nuevas disposiciones de la Municipalidad. El martes 21 de abril la cuarentena se había endurecido “por razones epidemiológicas y de protección de la salud colectiva”, según la denominación del ministerio de Salud de la provincia. Comenzaba a regir un cordón sanitario en el perímetro la localidad que tiene una de las tasas de incidencia más alta del país: 14 casos activos, 28 recuperados y 4 muertes en una población de menos de 10 mil habitantes. Choele Choel es la ciudad con más decesos de todo Río Negro, la segunda con más pacientes rehabilitados después de Bariloche y con más contagios vigentes por detrás de Lamarque. Allí había nacido Bernardo Edgar “Tato” Muñiz, la segunda víctima más joven en morir de coronavirus en el país: el enfermero, que había sufrido años atrás una tuberculosis pleural, tenía 40 años cuando falleció en la Clínica Juan XXIII de Coronel Roca.
/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/PKD2MEZLBZFKFOD4QTJSRU5GVU.jpeg)
El lunes se levantará el cerco de confinamiento. Choele Choel reabrirá sus puestos de acceso a la ciudad: el cuerpo de bomberos voluntarios estará abocado a la desinfección de los vehículos y a los controles de documentación. La ciudad es la cabecera departamental del Valle Medio, por donde se ingresa a los pueblos de Pomona, Luis Beltrán, Darwin, Coronel Belisle, Chimpay y Lamarque. Retomarán las tareas que realizaban antes de que se decretara el cordón sanitario. En esas jornadas en las que inspeccionaban los autos que ingresaban a la ciudad, advirtieron la importancia del aislamiento.
“En las charlas que hemos tenido, nos dimos cuenta que estuvimos frente a frente con el virus -reflexionó Tomás-. Porque lo hemos visto. En los controles hablábamos con la gente que se movilizaba en sus vehículos y a las horas veíamos la noticia de que había levantado fiebre y a los días nos enterábamos de que se habían contagiado. En los pueblos como éste te enterás rápido lo que pasa. ‘Pero la pucha, che, si lo acabamos de ver’, nos decíamos cuando se confirmaba un caso nuevo. Por eso, cuando surgieron este tipo de cosas se nos llenó la cabeza de preguntas”.
Ese nivel de exposición reforzó la decisión de 7 bomberos de autoaislarse y no regresar a sus casas. La respuesta a la pregunta que llenó la cabeza de los voluntarios era: sí, mejor quedarse en el cuartel.
/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/YLAFW6ZGBRGOBPELFMANAIDNI4.jpeg)
Son –además de Tomás Tschering- el sargento Héctor Ariel Arriagada (31), el cabo primero Santiago Andrés Victoriano (44), el cabo Luis Alfredo Vilches Carrasco (30), el cabo Jonathan Alejandro Parra (28) y el bombero Lautaro Nahuel Fuentes (19). Estudiantes, empleados, panaderos, guardavidas y albañiles que tomaron la decisión de recluirse en el cuartel para no contagiar a sus hijos, hermanos, padres, familiares directos, amigos y vecinos.
“Por este parate que generó la cuarentena, mucha gente que se quedó sin trabajar. Los 7 que nos quedamos sin trabajo son los que nos apostamos acá. Todos tenemos hijos, todos tenemos una familia que cuidar. Por eso permanecemos en el cuartel. A todos lo sentimental nos juega un poco en contra. Nos encantaría darle un beso a nuestra vieja, a nuestra señora, a nuestros hijos, pero no podemos, no queremos exponerlos”, relató Tomás. Es fundamental la retribución que llega desde sus casas: “Vivimos haciendo videollamadas, pero para los chicos es duro. Ellos nos piden que nos cuidemos mucho”.
/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/4P2Z7FBR3ZGI5J3HQFN4PGCYMI.jpg)
Miguel Matoso es el presidente de la Asociación Civil Bomberos Voluntarios del Valle Medio, fundada el 20 de agosto de 1966 por su padre Jorge. El cuerpo de bomberos dispone de un personal rentado de 8 personas (policías que hacen guardias y perciben un ingreso estatal) y de un equipo nutrido por 23 voluntarios: 7 de ellos conviven actualmente en el cuartel. “Fue una decisión personal de cada uno. El que se quería ir se iba a sus casas. Al principio recibimos de la población alimentos no perecederos, comida, artículos de limpieza. Después, con la extensión de la cuarentena, tuvimos que reponer los insumos”, detalló.
En épocas invernales, tienen un promedio de 2 incendios por semana. Desde que se autoaislaron tuvieron que salir 5 veces a apagar fuegos: 2 de calidad de principio de incendios en hogares y 3 en chacras por quema de pastizales. A su vez, realizan capacitaciones y ejercicios físicos para mantenerse en forma. Después de las comidas, charlan y juegan al truco. La sobremesa suele terminar con una zapada en las guitarras de Tomás y Jonatan cantando canciones que no son el “feliz cumpleaños”.
Por: Milton Del Moral
_______________________________
Marina Andrés Verdecchia




