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Más que el profesionalismo, asombra la falta de sensibilidad :: Olé

No se trata de defensa corporativa. Hay decisiones que son malas más allá de la preparación, capacidad, seriedad, oficio, profesionalismo de quiénes las realizan o las plataformas en las que lo hacen. Lo que extraña muchísimo, en este tipo de casos, que no fue el primero ni será el último, es la falta de sensibilidad.

El contexto ha repartido, quizá excesivamente, más hacia las redes sociales como medio de información para la gente que a los medios o periodistas más tradicionales. No se puede ir contra los hábitos que nosotros mismos alimentamos. Empieza el día y la mayoría chequea su whapp y las redes. Pero justamente, ante la entronización de la sociedad a este camino, la liviandad y mayor informalidad que necesitan los nuevos modelos deben estar atravesadas necesariamente por el rigor en la información.

Desde temprano, el rumor encendía los whatsapp de los periodistas en Kansas City, Dallas, Houston, Miami, Buenos Aires, Madrid… La corrida de la corrida. Un amigo de un amigo me dijo. Un médico que atendía a éste, un cocinero del hotel, un dirigente de confianza . Las supuestas fuentes que no eran fuentes alimentaron una bola de nieve con una información equivocada y tenebrosa. Esto explota en redes, más engagement, más reels, el vivo explota, el stream revienta… Nada que no pase (¿todos los días?) en el ecosistema redes, pero el tenor de lo que se comunica debe inevitablemente elevar el nivel de las alarmas de una cadena de responsabilidades. Alguien debe pensar. Hay que parar la pelota, evaluar, preguntar, chequear, bajar la intensidad. La necedad de creer que una supuesta primicia (encima negativamente conmovedora) tiene más valor que una certeza es la muestra más grande de insensibilidad y falta de respeto a la verdad.

Nadie está exento de un error. Pero cuando no hay mecanismos ni protocolos para achicar el margen en las situaciones límites, como lo es en este tema, se debe aceptar que hay consecuencias, que no todo da igual. Rigor, pelota al piso, sentido común, ética, respeto por el protagonistas y por el consumir, eso trata de distinguir a Olé. Y es parte central en este tipo de historias como el lagrimeo de Messi en el debut.

La cuestión es que en este mundo redes, sin control, la peor parte se la llevan aquellos que ya vienen sufriendo el dolor en el alma.

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