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La desconfianza en WhatsApp: ¿Una fuente confiable de información?
El rol del periodismo en tiempos de proliferación de mensajes y rumores en la popular aplicación de mensajería.

En la era de la «Inteligencia Artificial», hay algo que me preocupa y es: WhatsApp. Todos tenemos esta aplicación en nuestros teléfonos móviles, y si agendamos un número de teléfono, verificamos que también aparezca en la aplicación. A veces, esta herramienta nos facilita la vida y nos hace más eficientes. Pero, como cualquier herramienta, puede ser peligrosa si se utiliza irresponsablemente o con malas intenciones, similar a un auto o un arma de fuego.
WhatsApp se utiliza de muchas maneras diferentes: nos permite comunicarnos con familiares, amigos, clientes y otros contactos. Además, nos brinda la posibilidad de crear grupos, lo cual plantea una cuestión importante. Creamos grupos de familia, amigos, compañeros de colegio, comerciantes e incluso de «seguridad». En estos grupos, se comparten todo tipo de información, algunas útiles y otras no tanto, algunas graciosas y otras no tanto. Como era de esperar, WhatsApp se convierte en una fuente informativa importante sobre lo que ocurre en nuestro entorno. Sin embargo, surge la pregunta: ¿hasta qué punto podemos confiar en esta información?
La respuesta es clara: no es confiable. En los momentos previos a elecciones en un club, centro comunitario, consejos directivos, entre otros, recibimos una gran cantidad de mensajes de texto o audios con supuestas verdades reveladas. Lo que solemos hacer es tomar el último mensaje y preguntar quién conoce su origen. La mayoría de las veces, nos encontramos con respuestas ambiguas, donde «alguien» lo subió al grupo. «Alguien» afirma que ha sido víctima de un robo a mano armada, «alguien» sostiene que se están produciendo cinco robos domiciliarios por noche, o «alguien» alerta sobre un vehículo con características específicas que estaría acosando a los niños. ¿Suceden realmente estas cosas? Es muy probable que sí, pero ¿podemos publicar estos hechos? La respuesta es NO, porque ese «alguien» no aparece. El periodismo requiere de esa fuente anónima para respaldar la información, no para citar su nombre, ya que en el ABC del periodismo la confidencialidad de la fuente es fundamental.
En la actualidad, todos los medios de comunicación se encuentran bajo escrutinio. La desconfianza genera la percepción de que publicar un hecho equivale a respaldar a alguien, y no hacerlo también. Los periodistas enfrentamos el desafío de lidiar con la abundancia de mensajes y rumores en WhatsApp, discerniendo qué es veraz y qué no lo es. Nuestro rol consiste en garantizar la credibilidad de la información que llega a los lectores, requiriendo fuentes fiables y confirmadas.
La tecnología nos ha otorgado poderosas herramientas de comunicación, pero también nos ha impuesto la responsabilidad de filtrar la información y asegurarnos de su veracidad antes de compartirla. Es hora de que tomemos conciencia sobre el uso adecuado de WhatsApp y de que exijamos la responsabilidad y la honestidad en su utilización. Solo así podremos confiar en la información que circula en esta plataforma y mantener la integridad de nuestra profesión periodística.




