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Rutas. «Quieren provincializar el costo y privatizar la renta»

(ADN).- «Transferir una ruta sin transferir los recursos necesarios significa provincializar el costo, privatizar la renta y condenar al abandono todo aquello que no resulte atractivo para un concesionario». De esta manera, el vicegobernador Pedro Pesatti criticó el traspaso de las rutas nacionales que el gobernador Alberto Weretilneck firmó con el jefe de Gabinete, Diego Santilli.

Las afirmaciones de Pesatti se dan en la antesala de la sesión legisltiva del próximo jueves, donde se trata el convenio entre Río Negro y Nación, para su validación.

«Una ruta nacional es una obra de infraestructura, pero es también -y, sobre todo- una institución territorial mediante la cual la Nación se hace presente hasta en la región más extrema y reconoce a sus habitantes como integrantes de una misma comunidad. Por ella no circulan solo cargas y mercancías, sino también ambulancias, médicos, docentes, estudiantes, familias, derechos y oportunidades. Evaluar el sistema vial con el único criterio de la rentabilidad supone desconocer su función principal. Es la herramienta más específica de integración territorial y federal. De allí la relevancia que le atribuimos», indicó el vicegobernador.

El texto de dirigente viedmense agrega: «Al constituir la Nación, las provincias no delegaron facultades para desentenderse unas de otras, sino para crear un poder común capaz de sostener aquellos sistemas que ninguna jurisdicción aislada puede garantizar en condiciones de igualdad. Eso es el federalismo social. Una concepción que ocupó un lugar central en los debates de la Convención Constituyente que sancionó la primera Constitución de Río Negro, en 1957».

«Para el federalismo social no basta la mera distribución administrativa de competencias entre la Nación y las provincias. Es necesario garantizar que vivir lejos de los grandes centros no implique tener menos derechos ni contar, por ejemplo, con menos caminos», sentenció.

Pesatti apuntó: «El gobierno de Javier Milei intentó disolver la Dirección Nacional de Vialidad mediante el decreto 461/2025. El Congreso rechazó la medida en ambas cámaras y la dejó sin efecto. Sin embargo, el programa continúa por otras vías. El esquema oficial prevé concesionar más de 9.000 kilómetros de rutas nacionales y, en 2026, nueve provincias quedaron habilitadas para entregar en concesión, mediante el cobro de peajes, tramos nacionales ubicados en sus territorios». «La institución sobrevivió, pero la concepción nacional del sistema vial continúa bajo ataque», advirtió.

«Transferir una ruta sin transferir los recursos necesarios significa provincializar el costo, privatizar la renta y condenar al abandono todo aquello que no resulte atractivo para un concesionario. Los corredores con mayor tránsito podrán sostener un peaje. Los restantes -precisamente aquellos que cumplen una función decisiva para comunicar las regiones menos favorecidas- dependerán de presupuestos provinciales exhaustos y, al no contar con fuentes específicas para financiar la ampliación y el mantenimiento de la red, quedarán expuestos a la degradación que ya afecta a todo el sistema vial argentino» argumentó, y criticó: «Esta política revela el modelo económico que la inspira».

El vicegobernador consideró que «en una economía de enclave no hace falta integrar un país. Lo único relevante es conectar el yacimiento, la mina, el campo o el pozo petrolero con el puerto de salida. Raúl Prebisch, un economista al que nadie podría acusar de comunista, peronista o cosa por el estilo, explicó tempranamente la lógica centro-periferia. Mientras los países centrales concentran la industria, la tecnología y los beneficios del progreso técnico, la periferia queda reducida a exportar materias primas y a reproducir pobreza. Milei convirtió aquella advertencia en un programa de gobierno».

«La Argentina, por otra parte, ya conoce esa geometría. La red ferroviaria del modelo agroexportador enlazó las zonas de producción con el puerto de Buenos Aires y terminó dibujando un país en forma de embudo. No organizaba el territorio según las necesidades de sus habitantes, sino según las demandas del comercio británico. Fue el Estado el que extendió las vías hasta provincias como la nuestra, y no la iniciativa privada, interesada solamente en conectar las grandes estancias con el puerto», aseveró.

Pesatti consideró que «hoy esa misma lógica reaparece sobre el asfalto. Habrá rutas para sacar petróleo, minerales, granos y carne. Habrá corredores eficientes entre los enclaves extractivos y las terminales portuarias. Pero entre ambos extremos puede quedar un inmenso territorio convertido en un vacío, con pueblos desconectados, economías regionales aisladas y ciudadanos librados a su suerte».

«Los caminos de la vida sobran. Milei no abandona las rutas porque carezca de un proyecto. Las abandona porque, en su modelo, sobra la mayoría de las rutas y, lo que resulta aún más grave, también sobra la mayoría de los argentinos», concluyó.

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